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viernes, 2 de abril de 2010

Negocios | Bananas a bordo


Popularizado alguna vez en un chachachá como “el único fruto del amor...”, el banano producido en América Latina estuvo los últimos 16 años en pie de guerra. Su objetivo estaba claro: derrotar los altos aranceles que la Unión Europea cobraba por el ingreso del fruto proveniente de la región, a diferencia del que imponía a los países de África, Caribe y Pacífico (ACP).

Luego de varios intentos fallidos, las regiones comprometidas llegaron a un acuerdo en una negociación celebrada en Ginebra, gracias a la cual se reducirán gradualmente estas tarifasn de 176 a 114 euros por tonelada, entre 2010 y 2017. Así, el conflicto más antiguo que registra la Organización Mundial del Comercio comienza a llegar a su fin. Y las posibilidades para la industria aumentan.

El mercado promete y es que la banana representa 23% de la producción mundial de frutas. Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), si bien el volumen mundial de embarques de banano cayó 3,3% entre 2007 y 2009 -registrando cifras de 13.800 millones de toneladas en 2009-, la demanda por este fruto podría ascender hasta 7,8% en 2010.

Gran oportunidad para las naciones más favorecidas (Ecuador, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú y Venezuela) que quieren expandirse, aumentar y mejorar sus producciones y exportaciones, aprovechando que Europa -que produce unos 400 millones de toneladas al año (90% proviene de España, principalmente las Islas Canarias)- importa unos 5.600 millones de toneladas de otras regiones, una demanda que no ha podido ser cubierta sólo por los países ACP.

Ecuador es un claro ejemplo. Si bien es el primer exportador mundial de banano (1.200.000 toneladas métricas al año), su producción está por debajo de Costa Rica y Colombia, principales competidores. “Al pagar menos impuesto, crecerá la compra hacia nuestra región y por eso queremos tener más bananos cultivados por hectárea”, diceEduardo Ledesma, Director Ejecutivo de la Asociación de Exportadores Ecuatorianos de Bananas.

Jorge Sauma, Presidente de la Corporación Bananera Nacional de Costa Rica, también está ilusionado con este acuerdo. “La UE tiene todo el derecho de ayudar y subsidiar a sus ex colonias, pero que no se haga a través de aranceles que pagamos nosotros”, enfatiza.

Según un estudio realizado por Giovanni Anania, catedrático de la Universidad de Calabria en Italia, “la reducción de los aranceles de importación de banano de la UE será de gran ayuda para los exportadores latinoamericanos, pero perjudicará a los países de África, Caribe y Pacífico”.

Interés ecuatoriano. Las expectativas entonces son altas. Sobre todo para Ecuador, que desde 1993 se ha caracterizado por ser la cabeza de lucha en esta guerra bananera. Expresó su rechazo cuando se declaró que los países ACP tendrían un régimen preferencial por haber sido colonias europeas. Peleó para que se eliminaran las licencias que permitían entrar a Europa y que exigían una serie de requisitos. Insistió en que se rebajaran los aranceles de 230 a 187 euros, los que finalmente terminaron en los 176 euros vigentes hasta hoy. E incluso se atrevió a demandar en dos ocasiones a la UE ante la OMC, por los antecedentes mencionados.

“Ecuador ha sido el país que más se ha movido porque es el que más se beneficia”, dice Luis Pocasangre, científico y Coordinador Regional para América Latina y el Caribe delGrupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacionalde Costa Rica. Y está claro porque este país abastece el 33% de la demanda mundial, con la producción de 1.500 cajas por hectárea. Si llegara a 2.000 cajas, su exportación aumentaría de 270 millones a 400 millones de cajas, con lo que abastecería el 50%.

Hay que decir que los líderes indiscutidos de cosecha por área son Brasil y la India, pero no figuran como competencia, porque consumen casi todo lo que producen y, por lo mismo, están al margen de las exportaciones a la UE u otros mercados como Estados Unidos y los países en desarrollo.

Costa Rica, el segundo mayor exportador de América Latina, no se queda atrás. A pesar de todos los problemas que ha tenido por recientes inundaciones que causaron la pérdida de 5.000 hectáreas plantadas y 12.000 afectadas, mantiene la actividad bananera como la primera industria de exportación agropecuaria en el país, generando 40.000 empleos directos y 6.000 indirectos.

“Costa Rica tiene 46.000 hectáreas de banano plantado y producimos alrededor de 2.500 cajas por hectárea para banano de exportación”, dice Jorge Sandoval, Director de investigaciones de la Corporación Bananera de Costa Rica. Colombia cosecha 1.700 cajas por hectárea y ocupa el tercer lugar en cuanto a las exportaciones.

Para ninguno de los países mencionados el tema del banano ha sido fácil, pero todos reconocen que es una industria importante para sus economías. Por eso también han puesto esfuerzos para popularizar aún más su versión orgánica y encontrar nuevos usos de valor agregado.

Y aunque es en EE.UU., Europa y Japón donde las ventas de banano orgánico han crecido entre 20% y 25% al año, en algunos países en desarrollo también se está promoviendo su consumo. En Bolivia existe un proyecto que busca que todos los escolares de La Paz y El Alto se nutran con banana orgánica para su desayuno, gracias a sus propiedades más saludables y amigables con el medio ambiente.

Pocasangre es enfático. “La demanda de este fruto ha crecido de forma exponencial”, dice y por eso fundaron la empresa Bana-Beni, que agrupa a los productores del selvático departamento de Beni.

Perú también está apostando a la banana orgánica. Según el ministerio de Agricultura peruano, en Tumbes -provincia al norte de país, donde predomina el sol casi todo el año-, las exportaciones de banano aumentaron de 8.246 a 8.995 toneladas, entre 2008 y 2009.

“Las bananas orgánicas no son un boom, sino que algo sostenido”, afirma César Morocho,Gerente General de la Central Piurana de Productores de Banano Orgánico, en Perú.

Morocho relata orgulloso que tienen una enorme ventaja si se le compara con los países más fuertes, como Ecuador y Costa Rica. “Ellos tienen la sigatoka negra -hongo que ataca la hoja del árbol bananero-, y para combatirla necesitan 25 aplicaciones de fungicidas al año. Eso daña el ecosistema y producir orgánicos es prácticamente imposible”.

Lo mismo comparten Pocasangre, Ledesma y el Presidente de la Asociación Bananera de Colombia, Roberto Hoyos. Este último, sin embargo, prevé que la banana orgánica tendrá, en el futuro, mayor aceptación que la convencional.

Aparte de que la industria bananera es una fuente de ingreso para miles de hogares en los países de América Latina, Asia y el Caribe, Sandoval dice que es esencial encontrarle valores agregados. “En Costa Rica nada se pierde. Reciclamos hasta las fundas con las que tapamos el banano. Nos sirven para hacer palos de escobas, peinetas o colgadores de gancho”, agrega. La carne del banano es ocupada para hacer harina. Sus cáscaras se utilizan en la elaboración de biocombustibles. La flor de la planta se come en China conservada en vinagre, y con las fibras del cultivo a gran escala hasta se realizan fabricaciones textiles”.

“Por eso es importante que nosotros sigamos creciendo”, enfatiza Eduardo Ledesma. Y de hecho, las expectativas que tienen son tan positivas, que incluso planifican incrementar sus áreas de producción para satisfacer la demanda mundial.

“En Costa Rica esperamos que nuestra producción crezca entre 5% a 10% para el próximo año”, dice Jorge Sauma.

Pocasangre es más escéptico. Cree que “la industria no variará mucho, porque en este momento no tenemos un déficit de fruta”, comenta.

El estudio de Giovanni Anania, sin embargo, prevé que los proyectos de importación de banano de la UE, al 2016, podrían aumentar 6%. De eso, considera que América Latina podría aumentar sus exportaciones 17%, y los ACP disminuir 14% en el mismo periodo.

Lo cierto es que con o sin aumento en la importación bananera, los países bananeros tendrán más plata en los bolsillos y estará en ellos el acelerar o mantener su ritmo de producción. La guerra de las bananas está quedando atrás. Es hora de que la UE camine al ritmo del chachachá.

Fuente: www.guiasenior.com

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Presión fiscal / Los más afectados son los que ganan entre 4000 y 7000 pesos


Crece el impacto de Ganancias en los salarios de empleados

Caen los ingresos de bolsillo por la falta de ajuste del mínimo no imponible y los aumentos de sueldos

Silvia Stang

Durante 2008, Juan H. recibió un salario mensual promedio de $ 5000, neto de descuentos a la seguridad social. De ese monto, $ 1292 le fueron descontados en todo el año para el impuesto a las ganancias, lo que le significó una carga del 1,99% de su ingreso. Para este año, la empresa donde trabaja firmó un convenio con una suba salarial del 15%, un porcentaje similar al nivel de inflación estimado por los estudios privados, y el promedio de ajuste que tuvieron los salarios en blanco, según encuestas oficiales y privadas. Así, con un sueldo de $ 5750, el joven Juan -soltero, sin personas a cargo- mantendría un poder adquisitivo similar al de 2008. Sin embargo, el descuento anual del tributo le recorta ahora un 3,72% del ingreso: por Ganancias pagará $ 2784,50.

El caso de Juan refleja el de muchos otros trabajadores, que sufren este año un incremento de la carga tributaria. ¿La causa? La falta de actualización del monto que queda fuera del alcance de Ganancias. ¿Los más afectados? Quienes ganan entre $ 4000 y $ 7000, aunque la cifra depende de qué cargas de familia u otro tipo de deducciones a la base imponible se declaren para aliviar la imposición.

Para los salarios mayores, en cambio, la situación con respecto al año pasado es una caída del impuesto, ya que a partir de este año se deducen de la base imponible montos mucho más altos, al haber quedado eliminada la tablita que, hasta 2008, reducía progresivamente las deducciones a partir de los $ 7000 de ingreso mensual. De todas maneras, esas personas tributarían aun menos ahora si se ajustara el valor de esos montos que se deducen del ingreso sobre el que se calcula el tributo.

Para quienes tienen una mayor carga tributaria, el efecto es mayor cuanto mejor haya sido la mejora salarial. En el ejemplo del primer párrafo, si el alza del salario hubiera sido del 20%, el impuesto se llevaría el 4,36% del ingreso, mientras que si el sueldo hubiera subido un 10%, el descuento de ganancias equivaldría al 3 por ciento.

A mediados de 2008, y como había hecho en años anteriores, el Gobierno decidió un incremento del mínimo ingreso no imponible. Los asalariados solteros sin carga de familia ni deducción por otros conceptos pagan el impuesto a partir de los $ 4015. Un trabajador que declara cónyuge y dos hijos a cargo empieza a tributar desde los $ 5553. Este año, marcado por una situación fiscal muy complicada, no se elevaron las cifras.

La consecuencia es que, al haberse ajustado los salarios para amortiguar los efectos de la inflación, más trabajadores quedaron alcanzados por el impuesto, mientras que para muchos se elevó la carga. Por ejemplo, un trabajador soltero que en 2008 cobraba $ 4000 no estaba alcanzado por el tributo. Si este año recibió un aumento del 10% estará tributando $ 450, un 0,8% de su ingreso, aun cuando en términos de poder adquisitivo percibe menos que en 2008. Un asalariado casado y con dos hijos a cargo que el año pasado ganaba $ 5500 y quedaba al margen del impuesto, si recibió un ajuste del 15% y pasó a ganar $ 6325, tendrá un descuento anual de $ 903,50, con lo cual el fisco se lleva casi $ 9 de cada $ 100 del aumento.

Según datos de la AFIP, en noviembre último hubo 820.000 asalariados con descuentos por Ganancias. Si bien este año se eliminó la tabla de reducción de montos deducibles, se mantiene vigente una escala progresiva de las tasas para el cálculo del impuesto. Así, en el primer ejemplo citado, Juan daría un salto de escalón dentro de ese esquema.

Actualización periódica

Varios economistas y contadores consideran que debería darse un esquema periódico de actualización de los ingresos alcanzados por Ganancias que evite las subas de la presión tributaria. La vicepresidenta del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Flavia Melzi, recordó que la propia ley establece parámetros para el ajuste de los montos. En la década pasada esos mecanismos no se usaron por la vigencia de la convertibilidad, pero con la llegada de la inflación tampoco fueron considerados. Melzi recordó que en los últimos años hubo ajustes a las deducciones por carga de familia, al monto no imponible y a la llamada "deducción especial", hoy de $ 43.200 anuales. Sin embargo, no se elevaron otros montos, como las deducciones por seguros de vida, aunque sí se crearon nuevas, como la de pagos al servicio doméstico, con un tope anual de $ 9000. Aplicar esta última deducción para el caso del ejemplo de Juan habría significado pagar en 2008 $ 342 (en lugar de $ 1292), y en 2009, $ 1397 (en lugar de $ 2784,50).

El Consejo insiste además en un viejo reclamo: la corrección de los ingresos a partir de los cuales tributa un trabajador autónomo, inferiores a los del asalariado. Hoy, un independiente con una facturación mensual de $ 1500 (sin cargas de familia) o de $ 3166 (con cónyuge y dos hijos a cargo) ya tributa.

Para el economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Juan Luis Bour, los ingresos alcanzados por Ganancias deberían tener una pauta de actualización que podría ser el nivel de alza salarial con un tope en la tasa de inflación, para que el impuesto no lleve a pérdidas del poder adquisitivo.

Los más favorecidos

La eliminación de la "tablita" que hasta el año pasado reducía progresivamente la aplicación de deducciones a la base salarial imponible hizo que este año quienes tienen ingresos más elevados pudieran reducir su carga tributaria.

Por ejemplo, un asalariado con un sueldo de 7000 pesos mensuales promedio, casado y con dos hijos, tuvo descuentos en 2008 por 9927 pesos, 10,9 por ciento del ingreso. Si este año pasó a ganar $ 8050 -un 15% más-, el impuesto será de $ 4763,50, un 4,5 por ciento del salario.

El efecto es mayor cuanto más elevado es el ingreso, ya que los sueldos más altos estaban mayormente afectados por aquella "tablita".

Otro ejemplo: un empleado con iguales cargas de familia y un salario en 2008 de $ 10.000, que este año pasó a ganar $ 11.500, tributó el año pasado un total de $ 24.885,40 (19,1% del ingreso), mientras que en 2009 la carga se redujo a $ 15.770 (10,5 por ciento).

Fuente La Nación


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martes, 13 de octubre de 2009

Concepto de ciclo de vida del producto

Cada día nacen multitud de productos y servicios. No obstante, pocos encuentran el secreto de la vida. Conocer la fase del ciclo en la que se encuentra nuestro producto o servicio nos permitirá diseñar la estrategia más eficaz para alargar su vida en un mercado cada vez más cambiante y rápido. En principio tengo que decir que es un error dejar morir un producto en el lineal, aunque según Nielsen son más de 300 los productos nuevos que se incorporan a la semana. Hay que intentar innovar y alargar por tanto la vida de los productos.

Sabemos que la importancia del producto en la empresa ha llevado a ésta a tratar de sistematizar el comportamiento de las ventas de los productos a través de su permanencia en el mercado. Unos permanecen mucho tiempo y otros tienen una duración efímera. Aún más, ¿durante todo el tiempo de permanencia, las ventas no sufren fluctuaciones? ¿La problemática de precios, estrategias de publicidad, presión de la demanda y de los competidores son siempre las mismas?, y también, ¿es similar para todos los productos? La observación de las situaciones y fases por las que atraviesan los productos en el mercado ha permitido deducir que éste recorre un camino que se asemeja al de los seres vivos, como le ocurre a la propia empresa cuando se renueva e innova.

No cabe duda de que al ser cierto este concepto, el conocimiento de dónde nos encontramos y cuáles son las características de la etapa que va a venir nos permitirá sacar importantes ventajas, si nos preparamos a tiempo. El ciclo de vida del producto es un concepto aceptado hoy día por casi todos, pero no siempre se utiliza y menos aún adecuadamente. Pensemos que, como toda teoría de base experimental, puede tener excepciones, o mejor, no adaptarse muy bien a ciertos productos. Se deduce, por tanto, que la aplicación práctica del ciclo de vida del producto, a partir de las consideraciones teóricas que se deduzcan, requerirá unos estudios particulares, adaptados al tipo de mercado-producto de que se trate.

El descubrimiento del modelo de ciclo de vida del producto se debe a Theodore Levitt, quien empleó el concepto por primera vez en un artículo de 1965 publicado en la Harvard Bussines Review. Según Levitt los productos, igual que los seres vivos, nacen, crecen, se desarrollan y mueren, pero el mundo de la empresa hace que estos conceptos puedan quedarse algo obsoletos ya que en la actualidad el ciclo de vida tiene una nueva etapa vital para el desarrollo satisfactorio del producto, estamos hablando de la de turbulencias. Por tanto, en el siglo XXI debemos hablar de cinco etapas:

  • Lanzamiento o introducción.
  • Turbulencias.
  • Crecimiento.
  • Madurez.
  • Declive.


Lysan Consulting se ocupa de estudiar el producto detonando su importancia y evaluando su comportamiento en el mercado generando si una gran permanencia del mismo en el mercado correspondiente.

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