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lunes, 5 de julio de 2010

Cómo impulsar la creatividad en la empresa

Mucho se ha escrito en relación a la creatividad e innovación aplicada en la vida empresaria y laboral. Y esto se debe a que la creatividad construye ventajas competitivas muy difíciles de imitar y energiza a toda la compañía, generando nuevos escenarios futuros basados en la vitalidad.

En este contexto, la pregunta que más se hacen los empresarios es: ¿Hay forma de aumentar la creatividad de nuestra gente?

Para responderla, lo primero que hay que definir es si ser creativo e innovador es algo innato o se puede adquirir. ¿El creativo nace o se hace? La respuesta, según las últimas tendencias en management, es que la creatividad es una habilidad que se entrena y se va desarrollando, como si fuera un músculo, con el ejercitar diario. Algo que se puede ir logrando de a poco.

Luego habría que determinar a qué llamamos algo creativo, porque señalar la innovación y la creatividad habla más del que opina que del que crea. Es decir, que los juicios que emite una persona acerca de un producto o servicio están ligados directamente con el entorno cultural de esa empresa o institución, ya que algo puede ser muy creativo y original para una persona, y poco creativo para otra.

En tercer lugar, hay que analizar qué hacer cuando estamos en pleno proceso de creación, para poder generar una idea o propuesta innovadora.

Dado que algo puede ser novedoso y original según quien lo evalúe, lo que sugerimos es desarrollar la escucha sobre lo que podrían opinar aquellos que van a valorar el acto creativo. Es decir, “ponerse en los zapatos del otro” e imaginar qué nos dirá desde su cultura organizacional acerca de lo que estamos creando. La clave esta ahí, en escuchar las necesidades. La idea surge como solución a un problema, y las respuestas están dentro nuestro.

Pero se pueden generar espacios de actividades en las organizaciones, para fomentar la creatividad y la innovación. Hay propuestas en las que se crean contextos para que los participantes puedan darse cuenta del potencial creativo que tienen, y una vez que lo comprobaron, ya no pueden mirar hacia otro lado.

Sólo hay que escuchar las preguntas. La innovación es una nueva forma de hacer algo. Es la creatividad puesta en el mercado.

Cómo crear un contexto que facilite la creatividad

De la misma forma en que vamos al gimnasio y utilizamos diversos elementos para desarrollar músculos, para crear también sirve generar un contexto apto. Algunas claves para desarrollar la creatividad pueden ser:

– Trate de salir cada tanto del espacio de trabajo habitual. Hay lugares más inspirativos que otros.

– Arme pequeños grupos de trabajo, de no más de cinco personas.

– Disponga un tiempo de trabajo diario, semanal o mensual, destinado exclusivamente a la innovación.

– Comunique los resultados logrados por la innovación dentro de esos grupos, por pequeños que sean (no olvide la famosa retroalimentación del trabajo en equipo).

– Acepte que está dentro de un proceso, y que es probable que no surjan novedades en las primeras reuniones.

– Una sucesión de reuniones creativas forma un proceso creativo.

– Reciclar no es copiar: una idea, reciclada para un contexto que la desconocía, también significa innovación, y muchas veces nos ayuda a atenuar la presión de crear todo el tiempo. Aquí, lo creativo es adaptar y vender una propuesta a quien desconoce que fue creada anteriormente.

– La mirada del otro enriquece. De una idea surgen muchas otras, y esa es la magia del trabajo en equipo y la retroalimentación.

– Incorpore energía para los músculos creativos: aliméntelos con lecturas, observación en conjunto de videos, viajes a otras culturas, inmersiones en páginas de Internet de otras industrias, lectura de encuestas de mercado, etc., para generar esa fuerza creativa que disparará nuevas ideas.

– Sume al equipo a clientes internos o externos. Es muy valioso tenerlos ahí y preguntarles qué necesitan. Sugerimos escuchar, escuchar y escuchar.

– No emita opiniones cuando alguien esboza una idea. Una idea no mata a otra, en realidad ganamos dos ideas. No diga no sólo por el no.

– No reprima lo que piensa, aunque le parezca que no va a ser útil.

– Anote y registre todo. Lo que no nos sirve hoy, nos puede servir mañana.

– No de nada por sentado. Grandes ideas surgieron de poner en primer plano algo muy obvio, que para muchos era invisible.

Algo importante de señalar es que nadie cambia algo que no está dispuesto a cambiar. Por eso hay que enrolar a todo el personal en la necesidad de estar creando e innovando, como una manera de construir esa ventaja competitivas que va a distinguir y beneficiar a toda la compañía.

miércoles, 21 de abril de 2010

Creatividad | Seis sombreros para pensar

Uno de los principios más potentes para fomentar la creatividad consiste en suspender el juicio y acompañar a la idea para que esta decante por sí misma su utilidad. Con este objetivo, Edward de Bono sugiere el método de los Seis Sombreros para Pensar...

Por Ari Sabbagh, Matías Mackinlay y Tomás Donovan

En anteriores artículos en MATERIABIZ, presentaron diversas técnicas para generar ideas creativas. Así, en esta breve serie no puede faltar la famosa herramienta de los seis sombreros, creada por el experto
Edward de Bono, para acompañar a la idea en su desarrollo.

El objetivo de la metodología de los seis sombreros para pensar consiste en abordar un desafío creativo sistemáticamente desde todas las perspectivas típicas de una dinámica grupal.

En distintos momentos de la sesión, los participantes realizan un análisis desde un rol específico, representado por uno de los seis sombreros.

A continuación, veremos un ejemplo práctico del método. Supongamos que, con nuestro equipo, estamos buscando innovar en el rubro de las estaciones de servicio.

En lugar del modelo clásico donde el cliente conduce a la estación y carga combustible, estamos pensando en un modelo donde un camión cisterna recorre las calles llevando la gasolina a los conductores que lo soliciten. Un auténtico delivery de combustible.

Veamos cómo podría analizarse la idea desde la óptica de los seis sombreros.

Sombrero blanco: Es la visión objetiva y neutral, enfocada en los hechos, los números y la información.

El sombrero blanco puede utilizarse en varias instancias de la sesión. Puede ser útil, por ejemplo, que al inicio los participantes presenten el estado actual de las estaciones de servicios en términos de costos, margen de ganancia, y las ventajas y desventajas de la idea de los camiones cisterna.

sombrero_idea

Tras haber elaborado ideas para abordar el desafío, en el momento de evaluación, es importante revisar nuevamente los hechos, los números y la información.

Sombrero rojo:Contempla las emociones y los sentimientos. Qué nos dice la intuición, sin necesidad de justificarla.

La implementación de ideas creativas constituye un tipo de cambio. La resistencia o apoyo a un cambio, muchas veces, se relacionan con las
emociones que éste pueda despertarnos.

Si nuestro trabajo depende de la existencia de estaciones de servicio convencionales, posiblemente nos sintamos amenazados ante la posibilidad de la incorporación de estaciones móviles.

Precisamente, el sombrero rojo nos sirve para reconocer nuestras emociones y las de los otros, en relación con la posible idea a implementar. Y esta comprensión permite generar un compromiso genuino con el proyecto.

Sombrero negro: Funciona como el "abogado del diablo", resaltando el juicio y la cautela.

Este sombrero se utiliza para señalar por qué una sugerencia no encaja en los hechos, la experiencia disponible, el sistema utilizado, o la política que se está siguiendo.

Por ejemplo, "las leyes no permiten la circulación de combustible en ciertas áreas", "los costos serían altísimos" o "este es un cambio demasiado agresivo para ser aceptado por los usuarios".

Sombrero amarillo: Representa la actitud positiva, optimista, constructiva y esperanzada.

Así como el sombrero negro es vital para prever posibles obstáculos y minimizar riesgos, el sombrero amarillo pretende considerar únicamente los aspectos positivos, para evitar que sea descartada antes de tiempo una idea que podría dar grandes beneficios.

Por ejemplo, "una estación móvil de servicio sería muy conveniente para los usuarios, porque se evitarían las colas típicas de las convencionales" o "al ser móvil, el servicio puede reubicarse inmediatamente y estar presente allí donde los clientes lo necesiten".

Sombrero verde: Representa el pensamiento lateral, la creatividad y la fertilidad de ideas. Busca la introducción y el uso de estímulos y cambios.

En este momento, hay que utilizar las diversas técnicas de pensamiento creativo que hemos expuesto a lo largo de distintos artículos en MATERIABIZ: concentrarse en la cantidad y no en la calidad de las ideas, realizar combinaciones entre elementos inconexos, desafiar los supuestos y formular las
preguntas adecuadas para salir de los patrones habituales de pensamiento.

Sombrero azul: Se asimila al papel del director de orquesta. Toma perspectiva para cuidar el proceso de pensamiento y representa la sobriedad y la moderación.

Durante toda la sesión, el facilitador suele tener puesto el sombrero azul. No está concentrado en el contenido (es decir, en cómo resolver el desafío de las estaciones de servicio), sino en el proceso (¿El grupo está cuidando los tiempos y las reglas de juego? ¿Los participantes están motivados? ¿Las ideas se están anotando?).

En definitiva, la herramienta de los seis sombreros para pensar nos permite asegurarnos de que todos los aspectos de un problema sean cubiertos y que esto suceda de manera sistemática.

A través de este proceso grupal, no sólo alcanzaremos mejores respuestas para nuestros desafíos creativos, sino que nuestras ideas serán refinadas por el pensamiento colectivo, logrando un mayor consenso para avanzar hacia la fase de implementación.

fuente: materiabiz

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